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6 abril - 11 septiembre 2017

Una crónica de la nota roja en México. De Posada a Metinides y del Tigre de Santa Julia al Crimen Organizado

La nota roja –también conocida como “información policiaca”– es el género periodístico que se dedica a cubrir los hechos de sangre. La materia prima de esta rama sensacionalista de la prensa son los accidentes, asesinatos, robos, linchamientos, violación de personas, actos de tortura, asesinatos y demás sucesos que violentan la vida cotidiana.

Desde el siglo XIX, la nota roja ha tenido un lugar importante en la prensa mexicana. El libro rojo de Vicente Riva Palacio, basado en sucesos históricos violentos, es un clásico de la bibliografía nacional de ese siglo; en el porfiriato, los grabadores Manuel Alfonso Manilla y José Guadalupe Posada ilustraron decenas de hojas volantes con noticias y corridos que hablan de bandidos, crímenes y fusilados; en el siglo XX, narradores notables como Víctor Ronquillo y Rolo Díaz trabajaron durante años en la fuente policiaca; asimismo, algunos de los grandes fotógrafos de México hicieron carrera en esta sección, entre ellos Adrián Devars y Enrique el niño Metinides; su escuela encuentra seguidores importantes en fotoperiodistas como Pedro Valtierra, Fernando Brito y el equipo del diario La Jornada. Las historias que recoge este género periodístico se entrecruzan con la historia de la nación e incluyen episodios estrujantes que van del asesinato de la familia Dongo en 1789 a la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en 2010; de la Banda del automóvil gris al crimen organizado; del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo en el Cerro de las Campanas en 1867 al asesinato de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas, Tijuana, en 1994.

Carlos Monsiváis fue un estudioso del tema y en su libro Los mil y un velorios escribió: Alarmadas y complacidas, las multitudes se detienen como ante un escaparate: allí a su alcance la dotación de ríos de sangre, traiciones, iniquidades, perversiones, robos.[…]

En América Latina, la nota roja arraiga a sus adeptos al iluminar, bajo ángulos sensacionalistas, detalles de su vida cotidiana, desapariciones, cárceles, estafas, despojos, puñaladas, riñas, asesinatos porque sí, nomás, por estar de vena o por no dejarse, por ser la violencia un lenguaje muy reconocible. Pero la prensa, con aspavientos que mal disfrazan el entusiasmo, promueve estos comportamientos …

A principios del siglo XXI, en México, el género tiene más presencia que nunca. En 2010, el escritor se explica así el fenómeno: En 15 años, el cambio mayor es la emergencia feroz, a momentos militarizada, del narcotráfico, que modifica radicalmente el sentido de la nota roja y lo traslada casi a diario al altar de las ocho columnas. Desaparece la singularidad de los asesinatos y de los asesinos, y la masificación del delito es, también, la deshumanización masiva.

La colección del Museo del Estanquillo alberga cuantiosas publicaciones, grabados, maquetas, fotografías, hojas volantes y memorabilia relacionados con la nota roja, y con un número considerable de fotografías de época de Metinides que algunos investigadores daban por perdidas. En el archivo del coleccionista Pedro Barrios y otros coleccionistas amigos del museo, así como en el trabajo de artistas contemporáneos, hallamos obras que conforman esta muestra. En estos tiempos aciagos, en los que la nota roja dejó las páginas interiores y se convirtió en tema de primera plana, es urgente meditar acerca de la violencia en nuestro país. Esta crónica visual de la historia de la nota roja en México busca contribuir a esta reflexión.

Micrositio de la exposición